El funcionamiento interno de un hotel

En los hoteles no todo es lo que vemos, no todo está limpio por arte de magia, no todo está cocinado por arte magia y no todo está en las condiciones que lo encontramos por arte de magia. Para que todo este en las perfectas condiciones en las que encontramos las habitaciones y las instalaciones comunes de los hoteles, un gran equipo humano está detrás de todo. Las señoras que hacen las limpiezas de las habitaciones se encargan de que todo este en perfectas condiciones para que cuando llegue un nuevo huésped todo este perfecta mente limpio, los jardineros se encargan de que las ramas no molesten de cortar el césped y de que las zonas exteriores y comunes como pueden ser la piscina y los alrededores estén siempre impolutas.

¿Acaso crees que los mapas y los folletos de la recepción están siempre ordenados en los porta folleto porque se ponen solos? Claro que no, es muy posible que el encargado de la recepción los coloque tantas veces como personas pasen por la recepción en un día, porque nada nos gusta más que remover y descolocar las cosas que tenemos a la  mano, como por el ejemplo las tarjetas de los taxistas o los descuentos que suelen promocionar los parques de atracciones.  Los hoteles esconden muchos secretos, en los hoteles se pueden vivir muchas experiencias. Muchas personas viven de hotel en hotel por que el trabajo se lo requiere, estas personas conocen muy bien los entresijos de los hoteles, los horarios de las comidas, donde tomar un café en tranquilidad, donde pasar una velada agradable al atardecer… Estas personas también saben la calidad de un hotel solo con mirarlo, no por ser un hotel caro es un hotel bueno, no porque los precios sean como de uno de cinco estrellas el hotel tiene las ventajas de uno así. Por el contrario, hay hoteles que aun teniendo unos precios bajos, consiguen que el huésped esté en las mejores condiciones y de lo más cómodo, algunos se sienten como en casa ya que reciben un trato especial, agradable y humano que en definitiva es lo que esperamos, pagar por un buen servicio, conseguir un trato amable y cordial, que nada tenga que ver con el dinero que se paga, que sea una cuestión de personas y no de economía. Los hoteles, los lugares más desconocidos.

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