Camareros extras: un servicio que enamora

camareros extrasHemos estado preparando por meses ese gran evento, llámese matrimonio, fiesta de cumpleaños, graduación y, de repente, descubrimos que la gente con quien contábamos no es suficiente para atender a todos los de la lista. ¿Qué hacemos entonces?… ¿Entramos en pánico? ¿Suspendemos la actividad? ¿Enviamos menos invitaciones? Nada de eso, simplemente contratamos camareros extras.

Un camarero, también llamado mozo o mesero es un individuo formado para servir a la clientela en aquellos lugares donde se consumen alimentos y/o bebidas, tales como bares, restaurantes y negocios semejantes; ya sea, que funcionen en forma aislada o se encuentren ubicados en establecimientos de hostelería.

Es usual que estas empresas posean un personal fijo, pero con ocasión de un evento especial se ven en la necesidad de hacer acuerdos temporales con mozos adicionales. Ahora, ¿puede cualquier persona realizar este trabajo? ¿Es una labor sencilla? De nuevo, la respuesta es un tajante no.

Cualidades de un camarero excelente

  • Atienden los requerimientos con prontitud.
  • Siempre son amables aun cuando el cliente no lo es.
  • Se mantienen de buen humor durante toda la velada o lo demuestran.
  • Gestionan varias tareas simultáneamente: recoger el menú, tomar nota del pedido, saludar a un parroquiano que entra y despedir a otro que se va, sin dejar de sonreír en ningún momento.
  • Actúan como malabaristas, manteniendo en equilibrio varios platos de comida sin que nada llegue al suelo, ni siquiera al colisionar con aquel niño que corre desorientadamente.
  • Manejan muy bien el estrés, sin perder la paciencia, ni la calma. En cambio, resultan capaces de persuadir a cualquiera sobre qué comer, si lo solicitado ya no se encuentra disponible.
  • Tienen muy buena memoria, para recordar caras, combinaciones, gustos y descripción de las opciones de la carta.
  • Son limpios, ordenados y están llenos de energía.
  • Y especialmente en zonas turísticas, conocen el vocabulario básico de varios idiomas.

Por tanto, mozo no puede ser cualquiera. Esta es una de esas profesiones para las que hay que tener vocación, aptitud y la actitud de un santo. Es esa persona que llevamos 20 años tratando en nuestro restaurante favorito y si llegamos en su día libre, nos damos la vuelta y nos vamos a comer a casa.

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